CMM-SW
El CMM-SW (Capability Maturity Model for Software, también denominado SW-CMM o abreviadamente CMM) es un modelo de procesos para el desarrollo y mantenimiento de sistemas de software que define cinco niveles de madurez organizacional. Parte de dos premisas: que la calidad de un producto es consecuencia directa de los procesos empleados en su desarrollo, y que las organizaciones pueden medir y mejorar esa madurez de forma sistemática.
Fue diseñado a finales de los años ochenta por el Software Engineering Institute (SEI) a instancias del Congreso de los Estados Unidos, como instrumento para evaluar a las empresas suministradoras de software del Departamento de Defensa. Su primera versión se publicó en 1991 y fue revisado en 1993 (v1.1) y 1997 (v1.2). En 2000 fue relevado e integrado en el nuevo modelo CMMI.
Los cinco niveles de madurez
Nivel 1: inicial
La calidad obtenida depende de las personas y las herramientas que emplean, no de los procesos. O no existen procesos definidos, o no se siguen de forma consistente. Los resultados son impredecibles y dependen del talento individual.
Nivel 2: repetible
Se llevan a cabo prácticas básicas de gestión de proyectos: gestión de requisitos, control de versiones, seguimiento de progreso y gestión de subcontratistas. Los equipos pueden aprovechar las prácticas realizadas en proyectos anteriores para aplicarlas en los nuevos.
Nivel 3: definido
Los procesos comunes para desarrollo y mantenimiento están documentados en una biblioteca accesible a todos los equipos. Las personas han recibido formación para comprenderlos y aplicarlos. Para cada proyecto, los procesos estándar se adaptan según las necesidades del caso manteniendo una base consistente.
Nivel 4: gestionado
La organización mide la calidad del producto y del proceso de forma cuantitativa mediante métricas establecidas. La capacidad de los procesos es previsible, y el sistema de medición permite detectar variaciones fuera de los rangos aceptables para tomar medidas correctivas.
Nivel 5: optimizado
La mejora continua de los procesos afecta a toda la organización, que cuenta con medios para identificar debilidades y reforzar la prevención de defectos. Se analizan sistemáticamente datos sobre la eficacia de los procesos para evaluar el coste y el beneficio de las adaptaciones y mejoras.
CMM-SW en perspectiva
CMM-SW fue influyente porque formalizó la idea de que la madurez de los procesos es medible y mejorable. Sin embargo, su enfoque en la documentación y la definición de procesos fue criticado por generar burocracia que ralentizaba el desarrollo. Esta tensión entre rigor de proceso y adaptabilidad es precisamente la que motivó el surgimiento de los marcos ágiles en los años noventa.
Hoy CMM-SW es un modelo obsoleto: SEI dejó de mantenerlo cuando publicó CMMI en 2000. Su relevancia actual es histórica y conceptual.
Error frecuente
Asumir que un nivel de madurez alto garantiza buenos productos. CMM-SW mide la madurez de los procesos, no la calidad del producto final. Una organización en nivel 5 puede seguir procesos perfectamente definidos y producir un producto que no resuelve el problema del cliente. La madurez de proceso reduce riesgos de ejecución, pero no sustituye la comprensión de las necesidades del cliente.
Véase también
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