Releyendo el Manifiesto Ágil ahora que la IA lo «hace todo»
La IA puede proponer y desarrollar, pero si dejamos que también decida lo que hacemos, le estamos entregando la batuta. En 2001, diecisiete profesionales reunidos en una estación de esquí escribieron cuatro frases que nos cambiaron la forma de trabajar, porque pasaron la batuta de los procesos a las personas. Con la IA de nuevo la estamos perdiendo y si queremos trabajar en equipos en los que el talento y la dirección sean humanos, el Manifiesto Ágil es más actual que nunca. La agilidad parecía sinónimo de rapidez: más entregas en sprints cortos. Ahora, cuando la velocidad viene de serie, cuando una tarde produce lo que antes duraba semanas, se ve con claridad lo que en realidad es la agilidad: aprender pronto, decidir con criterio y no perder de vista a las personas. La IA no ha desplazado al Manifiesto Ágil. Le ha quitado las excusas. Tras un año incorporando IA en la gestión y desarrollo de producto, estoy viendo que cuanto más potencia consigue la IA, algo que ocurre cada mes, más necesarios se vuelven los principios que parecían superados.