Mejor que pensar en las diferencias entre scrum y kanban es considerar que la diferencia real estriba en gestionar el desarrollo constante del producto de forma iterativa o continua:
El fondo de la cuestión es: generar incrementos en ciclos temporales ( «sprints», iteraciones o como queramos llamarlos) o de forma continua, funcionalidad a funcionalidad.
Porque al considerar que ésta es la diferencia, no nos desenfocamos discutiendo si este método permite o no determinada técnica o cómo debe llamarse al que combina técnicas de otros.
Estimaremos las tareas o no según consideremos oportuno. Con el mismo criterio decidiremos si las registramos en una pila priorizada o en tarjetas adhesivas sobre un tablero. O si hacemos reuniones retrospectivas cada x tiempo, al terminar una historia o una release. Si representamos el avance de un sprint con tarjetas adhesivas en lugar de con un gráfico burn-down, etc.


