Técnica Jigsaw y su potencial como práctica ágil

La técnica Jigsaw es un método educativo de aprendizaje colaborativo. Pero, ¿podría aplicarse en el ámbito de la agilidad?

En nuestro post sobre el diseño de retrospectivas nombramos algunas actividades que pueden sernos útiles para facilitar este tipo de reuniones. Son muchas las dinámicas y prácticas a las que podemos recurrir.

Sin embargo, queremos hablar de una técnica que se utiliza, especialmente, en el ámbito educativo: la técnica Jigsaw o técnica del puzzle. En un principio, creíamos que este método de aprendizaje formativo podría ser eficaz como actividad para retrospectivas. Pero quizás tiene más ventajas de las imaginadas.

Si conocéis esta técnica o la habéis utilizado, contadnos en los comentarios en qué contexto os ha resultado útil.

Actividades para retrospectivas: la técnica de Jigsaw

La técnica Jigsaw

La técnica Jigsaw es un método de aprendizaje cooperativo creado por Aronson en 1971 y muy popular en el ámbito educativo, especialmente en el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP). Responde a la metáfora del rompecabezas: cada pieza es esencial para alcanzar un objetivo final.

Se trata de obtener conocimientos en grupos pequeños de trabajo para transmitirlo a otros grupos y, finalmente, alcanzar un aprendizaje colectivo. Se basa, por tanto, en la cooperación y la corresponsabilidad de un equipo. Resulta muy útil para la adquisición de nuevos conocimientos y para la formación de nuevos miembros.

Tiene muchas variantes y puede aplicarse en distintos ámbitos, aunque requiere de una inversión de tiempo (pueden necesitarse varias sesiones) y recursos.

Puesta en práctica

Se escogen distintos temas (tantos como grupos vaya a haber: si tenemos intención de crear cinco grupos, habrá cinco temas). A cada persona se le asigna un tema sobre el que investigar y aprender, de forma individual, y se ponen a su disposición recursos con los que trabajar.

Después de que cada persona haya aprendido sobre el tema asignado, se forman grupos pequeños o parejas de “expertos” en el mismo tema para poner en común las investigaciones y añadir nuevas perspectivas. El tamaño de estos grupos o la elección de parejas dependerá del tamaño del equipo. Por ejemplo, si es un equipo grande de veinte personas o más, los grupos serán de entre cinco y seis participantes. Si es un equipo pequeño, puede hacerse en parejas o grupos de tres. En un equipo ágil, lo normal será que los grupos de expertos sean reducidos.

Tras la puesta en común del grupo de expertos, éste se disuelve. Se crean grupos nuevos a partir de los originales, en los que cada experto en un tema debe enseñar al resto de los participantes y aprender de ellos. Más adelante, cada experto volverá a su grupo inicial para enseñar lo aprendido y crear un documento colectivo con toda la información.

Finalmente, cada grupo muestra su documento colectivo (es aconsejable que sea visual) a todo el equipo y se abre un debate. Este debate sirve para resolver dudas, señalar problemas o modificar información si fuese necesario.

Durante todo este proceso es importante la figura de un facilitador o mediador que pueda intervenir en caso de conflicto. En el supuesto de que en el debate no se llegase a una resolución de algún problema o siguiese habiendo dudas en algún punto, el facilitador puede intervenir.

Aspectos a tener en cuenta

Si esta técnica no se usa para formación, hay que tener en cuenta varios puntos:

  • Selección de tema. Siempre es mejor buscar un tema general y dividirlo en subtemas. Por ejemplo, si quiero centrar la formación o los conocimientos en SEO, divido SEO en temas más pequeños.
  • Tiempo y recursos. Los beneficios son a largo plazo y requieren de tiempo. Esta técnica necesita varias sesiones y cada persona necesita tiempo de trabajo para recabar información. Además, cada miembro del equipo necesitará recursos para la investigación. Sería interesante analizar los beneficios y saber si cubica o no en el timeline del proyecto.
  • Normas. Es muy importante dejar claro que, por ejemplo, las dudas que vayan surgiendo en las investigaciones se resuelven en sesiones de X duración. En caso de que exista alguien que ya es experto en el tema, no puede verse asediado a preguntas de sus compañeros que entorpezcan su trabajo.
  • Personas capacitadas. Puede suceder que una o varias personas ya conozcan el tema. En ese caso, puede darse la posibilidad de que se conviertan en “alumnos-tutores” de compañeros a los que les cuesta entender el tema. Siempre se ha de llegar a un acuerdo y establecer unas normas. Por ejemplo, una persona puede tener demasiadas tareas y no tener tiempo para ser “tutor”. En ese caso se barajan opciones (delegar las tareas en otros compañeros, por ejemplo).

Ventajas de la técnica Jigsaw

La técnica Jigsaw parece tener potencial como práctica ágil, entre otras cosas, porque comparte algunos conceptos con la agilidad, como la colaboración, la autogestión y la comunicación.

Pero investiguemos un poco más a fondo. ¿Qué ventajas puede ofrecer la técnica Jigsaw a nuestros equipos ágiles?

Crear equipos con conocimiento emergente compartido

El rasgo más característico de esta técnica es el aprendizaje colaborativo y continuo. Al explorar diferentes aspectos de un proyecto o proceso y compartir sus hallazgos con el equipo, los miembros pueden aprender de las experiencias y conocimientos de sus compañeros. Esto puede ayudar a crear un ambiente más colaborativo y de apoyo, donde el aprendizaje y el crecimiento son valores fundamentales.

O dicho de otro modo, es una técnica que nos permite crear equipos con conocimiento emergente compartido, un principio fundamental de la agilidad.

Incluso si en nuestro equipo tuviésemos personas «expertas», podría ser útil. Imaginemos que dos miembros de nuestro equipo son personas capacitadas. Aunque ya conozcan el tema, pueden aprender más de sus compañeros o pueden llegar a nuevas y distintas conclusiones a través de las perspectivas aportadas por el resto.

Investigar y desarrollar mejoras

El aprendizaje colectivo y colaborativo de esta técnica también le otorga cierto potencial como actividad para una retrospectiva. Recordemos que la tercera fase de una retrospectiva va encaminada a «identificar puntos de mejora y generar ideas»; y la cuarta fase se centra en «generar planes de acción».

La técnica Jigsaw podría ser eficaz en ambas fases: los miembros del equipo trabajan en grupos pequeños, analizando los hallazgos y buscando soluciones específicas para los problemas identificados. Luego, cuando los grupos se vuelven a reunir, pueden compartir sus soluciones y discutir qué acciones serían más efectivas y factibles de implementar.

Crear equipos cohesionados y comprometidos

Dadas las características de esta técnica, quizás también es interesante tenerla en cuenta en ámbitos de coaching.

Por un lado, es una técnica que requiere de compromiso. Se basa en la idea de que cada miembro del equipo tiene un papel único y valioso que contribuye al éxito general del equipo. Cuando cada uno es responsable de investigar y analizar una parte específica de un proyecto o proceso, se obtiene un sentido de responsabilidad sobre el trabajo y la contribución propias. De este modo, aumenta la motivación y la implicación de cada uno, que a su vez repercute positivamente a todo el equipo.

Por otro lado, también requiere de confianza, comunicación y colaboración. Al utilizar esta técnica, los miembros del equipo deben escuchar y confiar en los demás y trabajar juntos para lograr un objetivo común. Esto permite que todos aprendan a apreciar las habilidades y fortalezas de los demás, lo que puede llevar a una mayor confianza y respeto mutuo. También ayuda a reducir la competencia interna y las tensiones en el equipo, ya que cada miembro tiene un papel específico que contribuye al éxito general.

En definitiva, poner en práctica esta técnica puede ayudarnos a reforzar la confianza entre los miembros del equipo y lograr una mayor cohesión.


La técnica Jigsaw tiene más posibilidades ágiles de las que cabría esperar. No solo nos permite crear equipos con conocimiento emergente compartido, también favorece la cohesión y confianza entre los miembros del equipo y facilita las tareas de investigación y desarrollo de mejoras. Eso sí, es importante mantener el proceso base del puzzle: cada individuo aprende, enseña y compara para conseguir un aprendizaje colaborativo y colectivo.

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